¡Salven al Congreso!

Pedro Sánchez no entiende que no sólo tiene que dar explicaciones sobre su trabajo porque vivamos en una democracia, sino que también tiene que rendir cuentas en el Congreso de los Diputados porque esta democracia es un sistema parlamentario y es el Congreso la institución responsable de aprobar o censurar su gestión.

El consenso político en la primera ola de la pandemia por el coronavirus COVID-19 era prácticamente inexistente salvo por un pequeño detalle. Absolutamente todos los partidos políticos estaban de acuerdo en que el presidente del Gobierno actuaba unilateralmente, de espaldas al Congreso de los Diputados, a los ejecutivos de las Comunidades Autónomas e, incluso, a sus socios de Gobierno. Todo tenía que ser aprobado bajo la misma premisa: o se aprueba o nace el caos.

Una vez que ese argumento careció de valor por estar constantemente manipulado, Sánchez creó otro: tenemos que aprobar esto [introducir medida aquí] porque el Comité de Expertos del gobierno es lo que nos aconseja. Un comité que el gobierno primeramente guardó silencio sobre sus integrantes violando la ley y más tarde comunicó al Defensor del Pueblo que nunca había existido.



Pero ahora ya estamos en la segunda ola de un virus que sigue golpeando con fuerza y Pedro Sánchez sigue queriendo actuar de forma unilateral. En el primer Estado de Alarma tuvo que negociar con las diferentes fuerzas políticas para que no decayera cada quince días. Ahora, no quiere volver a pasar por el aro y ha planteado que el Congreso de los Diputados tenga que votar sólo una vez y apruebe un Estado de Alarma hasta mayo. Sin dar ninguna explicación, ni siquiera para defender el Real Decreto para lo que ha designado al ministro de Sanidad, Salvador Illa.

La posición del Gobierno ha dejado atónitos a los miembros del arco parlamentario. Nadie está dispuesto a dar su sí si no hay cambios en el decreto, aunque una serie de modificaciones anunciadas ha hecho que a lo largo de la mañana, el gobierno fuera sumando votos hasta conseguir el sí. Eso sí, tendrá que ir al Congreso a dar explicaciones aunque éste no pueda votar, algo insólito para una situación en la que los derechos de los ciudadanos estarán suspendidos más de medio año.

«Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado», son las primeras palabras que la Constitución dedica a nuestro poder legislativo. Un poder que sobresale por encima de los otros dos -ejecutivo y judicial- por el principio del Estado de Derecho, en donde prima el imperio de la ley.



Pero para Pedro Sánchez no hay nadie por encima de él, ni siquiera los que lo nombraron. Cree seriamente que él es el jefe del Estado y que los tres poderes dependen de él. Eso explica las preocupantes declaraciones sobre la Fiscalía General del Estado durante la campaña electoral (que debe ser imparcial), la propuesta para poder reformar en solitario el Consejo General del Poder Judicial o que impida viajar al Rey para acudir a un acto oficial.

Toca ahora, por tanto, salvar el Congreso de los Diputados y volver a colocarlo en el centro del sistema político, como la institución que representa a todos los ciudadanos. Sólo manteniendo firme la cadena de poder del Estado podremos conservar una verdadera democracia.

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