¿Qué nacionalidad tiene un bebé si nace en un avión?

Aunque las estadísticas no juegan a favor de este artículo, las probabilidades sí. No hay muchas personas que puedan decir que han nacido en un avión, pero ‘haberlas haylas’ (hemos tenido que buscar cómo se escribe esto). Por ello, ­­aunque esperamos que no sea tu caso, hoy queremos explicarte qué nacionalidad tendría un bebé que nace en un avión para que la preocupación sea sólo la falta de espacio, la ausencia de médicos (siempre puedes gritar aquello de “¿Hay algún medico en el avión?”) o que te hagan pagar una tasa por llevar un bebé sin facturar.

La respuesta a esta pregunta es complicada no, complicadísima. Básicamente, porque varía en función del avión (de la nacionalidad de la aeronave, no del tipo que sea), de los países de origen y destino, de la nacionalidad de la madre y hasta del espacio aéreo que se esté sobrevolando. Si nace en aguas internacionales este último lo quitamos.

A pesar de que el Derecho Internacional es bastante antiguo, ya existían estos problemas antiguamente. No específicamente en aviones pero sí en barcos. Y es a partir de ahí desde donde parte toda la jurisprudencia al respecto.



Digamos que hay dos formas principales de darle la nacionalidad a un bebé que nace: ius sanguini ius soli. La primera, ius sanguini, dice que la nacionalidad se transmite por la sangre, como el ADN o el tener los ojos azules. La segunda, ius soli, por el territorio en el que el bebé nazca.

Si el país basa su criterio de nacionalidad en el primer caso, el bebé automáticamente será ciudadano o ciudadana del país del que la madre sea nacional. Problema resuelto. Pero si el país basa el criterio en el segundo, ahí es donde vienen los problemas, porque ¿de qué país es el suelo de un avión? ¿Y si está sobrevolando Estados Unidos?

No te vamos a dejar con la incógnita. Si nace en un avión que está sobrevolando los Estados Unidos, tendrás un estadounidense en la familia aunque su madre sea de otro país. Esto se basa en un principio latino: “Cuius est solum, eius est usque ad coelum et ad inferos”, como entendemos que no tendrás el C1 de latín, traducimos: “El que es dueño del suelo, lo es por arriba hasta el cielo y por abajo hasta el infierno”. Ahora sí. Y, como el avión en este caso está sobrevolando su territorio, se considera que es territorio estadounidense.



Pero, ¿y si estamos volando por encima del océano Atlántico y en tierra de nadie? Aquí nos habremos arrepentido de comprar los billetes de avión más baratos en una aerolínea extranjera, porque tendremos un precioso hijo del país en donde el avión haya sido matriculado. No es todo malo, si viajas en Ryanair, podrás escaquear impuestos a través de tu hijo.

Aunque esto parezca sencillo, no existe una referencia fija de cómo resolver estos casos. Por lo que quitando algunos países que sí cuentan con jurisprudencia en estos casos (generalmente en los países con más tráfico aéreo), la alegría del nacimiento dura hasta que se consulta con un abogado.

Eso sí, el bebé ha de recibir alguna nacionalidad, bien sea la de la madre y el país desde el que ha despegado, la de la madre y la del país en el que ha aterrizado, la de la madre y el país que esté sobrevolando, la de la aerolínea, o solamente la de la madre.



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