Cataluña: 13 elecciones sin ley electoral

Cataluña es la única autonomía que a día de hoy sigue sin contar con una ley electoral propia.

Resulta paradógico que en una comunidad autónoma en la que una gran parte de sus líderes políticos claman por una mayor autonomía e, incluso, por ser independientes, no se cuente con una legislación propia en un ámbito tan importante para la democracia como es la regulación de los procesos electorales autonómicos.

Todas las elecciones autonómicas celebradas en Cataluña hasta la fecha han sido reguladas por una disposición transitoria recogida en el primer Estatuto de Autonomía, aprobado en 1979, que indicaban cómo debían ser las primeras elecciones autonómicas. Desde entonces, nada ha cambiado.

El reparto de los escaños entre las provincias es el mayor escollo a salvar por los diputados a la hora de aprobar una ley electoral autonómica. Actualmente, se eligen 135 diputados entre las cuatro provincias. La provincia de Barcelona elige a 85 diputados; Tarragona, 18; Girona, 17; y Lleida, 15. A pesar de este reparto, en la provincia de Barcelona vive más del 70 por ciento de la población, lo que hace que esta provincia esté infrarepresentada en el parlamento autonómico en favor de las otras tres.



Para obtener un escaño por la provincia de Barcelona harían falta cerca de 50.000 votos, cifra que desciende notablemente cuando de lo que se trata es de obtenerlo por la provincia de Lleida, en donde harían falta algo más de 20.000.

A pesar de que en 2006, Cataluña aprobó un nuevo estatuto de autonomía el proceso electoral no fue regulado. En el nuevo estatuto se introdujo una disposición adicional para que la antigua no quedara sin efecto y permitiera al gobierno seguir convocando elecciones sin tener que aprobar una nueva ley electoral.

Como consecuencia de esta desproporción electoral ya son varias las ocasiones en las que una candidatura gana en número de votos pero no queda primera en número de escaños. Pasqual Maragall, por ejemplo, sufrió esta distorsión en dos ocasiones. En las elecciones de 1990 y 2003, el líder del PSC ganó las elecciones pero la candidatura de CiU -Convergencia i Unió- obtuvo un mayor número de escaños en la cámara autonómica.



Los partidos que salen beneficiados de este sistema, con gran implantación territorial en Cataluña, argumentan que la sobrerrepresentación de las tres provincias respecto a Barcelona obedece a que de otro modo no se tendrían en cuenta las opiniones de los que habitan en ellas. Sin embargo, las nuevas formaciones políticas, con mayor implantación en las ciudades, piden que se corrija este sistema.

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